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La inteligencia artificial entra en una nueva etapa marcada por el auge de los agentes autónomos: sistemas capaces no solo de analizar información o recomendar acciones, sino de ejecutar tareas reales dentro de operaciones empresariales como el Agentic Commerce.
La reciente integración de OpenClaw en el ecosistema OpenAI —un proyecto nacido como experimento personal y cuya valoración se ha rumoreado en cifras multimillonarias antes de su incorporación— se interpreta ya como una señal clara de la dirección que está tomando la industria tecnológica.
Para eComm360, consultora especializada en comercio electrónico e integraciones tecnológicas, este movimiento confirma que la automatización basada en agentes o Agentic Commerce ha dejado de ser una promesa teórica para convertirse en una realidad que empieza a afectar a todo el ecosistema eCommerce, tanto en modelos B2C como B2B.
“Cuando un experimento técnico alcanza esta magnitud y entra en la órbita de los grandes actores de IA, el mensaje es claro: estamos ante un cambio estructural”, explica Isaac Bosch, CEO de eComm360. “La pregunta ya no es si la IA ejecutará procesos dentro del eCommerce. La pregunta es qué empresas están preparadas para convivir con trabajadores digitales dentro de su organización”, añade.
Para eComm360, el movimiento alrededor de OpenClaw representa algo más profundo que una operación tecnológica concreta: simboliza el inicio de una fase industrial de la inteligencia artificial, donde los agentes digitales comienzan a formar parte estructural de las operaciones empresariales.
El contexto acompaña esta evolución. Según el II Barómetro europeo de IA elaborado por la consultora EY, un 70% de las organizaciones españolas afirma haber obtenido beneficios económicos o reducción de costes gracias a la inteligencia artificial, mientras que un 77% señala mejoras directas en productividad.
Hasta ahora, la inteligencia artificial en el entorno empresarial había ocupado principalmente un papel de apoyo: generación de contenido, análisis de datos o recomendaciones estratégicas.
OpenClaw destacó dentro del sector IA precisamente por llevar el concepto un paso más allá: transformar modelos de lenguaje en agentes capaces de interactuar con sistemas reales y ejecutar acciones operativas. Este enfoque ha influido en la evolución general del mercado, donde plataformas como Claude, Gemini o Manus avanzan también hacia modelos agenticos orientados a la ejecución.
La llegada de agentes IA ejecutivos permitirá reducir fricción operativa y acelerar procesos dentro del eCommerce, desplazando el foco humano hacia la estrategia, la creatividad y la toma de decisiones de alto nivel. Esta evolución implica que la IA puede comenzar a actuar directamente sobre procesos como:
Para eComm360, el cambio más relevante no es técnico, sino conceptual: la aparición de un nuevo actor dentro de la organización: el trabajador digital.
La incorporación de agentes IA plantea desafíos que van más allá de la simple automatización. El primero es la seguridad. Si un agente tiene capacidad para ejecutar acciones reales dentro de sistemas críticos —ERP, gestión de pedidos o logística—, las políticas de acceso, supervisión y trazabilidad pasan a ser elementos estratégicos.
El segundo es la intención operativa: no basta con que el agente pueda actuar, sino que su comportamiento responda a objetivos empresariales claros y controlados. Y el tercero afecta directamente a la estrategia corporativa y a los recursos humanos.
“Los agentes IA empiezan a comportarse como un nuevo perfil operativo dentro de la empresa. Esto obliga a redefinir roles, procesos de supervisión y la relación entre personas y automatización”, afirma Bosch. En este escenario, la gobernanza tecnológica deja de ser un concepto técnico aislado y pasa a formar parte de la estrategia organizativa.
Microsoft Inteligencia Artificial agéntica
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