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El aumento de las bajas laborales se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas de gran consumo, logística, alimentación y retail. Un informe impulsado por Aecoc advierte de que el coste del absentismo laboral alcanza ya los 92.000 millones de euros al año en España, una cifra superior en más de 20.000 millones al gasto destinado a educación pública.
El absentismo laboral ha dejado de ser un problema puntual para convertirse en uno de los mayores desafíos económicos y organizativos para las empresas españolas. Así lo sostiene el primer estudio elaborado por el Observatorio de Absentismo Laboral de Aecoc, que estima que el impacto económico de las ausencias laborales alcanza los 92.000 millones de euros anuales, situándose como una de las mayores partidas de coste para el país.
La preocupación es especialmente relevante para sectores intensivos en mano de obra y con una elevada necesidad de presencialidad, como la logística, la industria alimentaria, el transporte y el comercio minorista. Según el informe, la tasa de absentismo por incapacidad temporal alcanza el 7,56% en logística, el 7,15% en la industria alimentaria y el 6,15% en retail, cifras que superan la media nacional.
El fenómeno además sigue creciendo. Entre 2018 y 2024, las ausencias por incapacidad temporal aumentaron un 73% en España, frente al 16% registrado de media en la Unión Europea, lo que convierte al mercado español en el que más ha incrementado este indicador durante ese periodo.
Uno de los datos más llamativos del análisis es la concentración de las bajas en un número reducido de trabajadores. El estudio señala que el 16,2% de los empleados acumula casi siete de cada diez bajas laborales y más del 60% de los días perdidos por incapacidad temporal. Además, las bajas de larga duración ganan peso y ya representan más de un tercio de los días laborales perdidos.
Para las empresas de distribución y gran consumo, el absentismo supone un reto añadido en un contexto marcado por la presión sobre los costes, la necesidad de mantener niveles de servicio elevados y la creciente dificultad para cubrir determinados puestos operativos.
El informe apunta también a un cambio generacional en el comportamiento de las bajas. Mientras que entre los menores de 35 años la incidencia de los procesos de incapacidad temporal se ha disparado un 152% desde 2018, entre los mayores de 55 años ha descendido un 27%, aunque estos últimos registran bajas de mayor duración.
Entre los factores que más contribuyen a prolongar las ausencias, las empresas señalan las listas de espera sanitarias, las dificultades para acceder a pruebas diagnósticas y los retrasos en determinadas intervenciones médicas.
Ante esta situación, las compañías reclaman una mayor coordinación entre administraciones, sistema sanitario, mutuas y tejido empresarial. Entre las medidas propuestas figuran la reducción de los tiempos de espera asistencial, una mayor interoperabilidad de los sistemas de información, la modernización del marco regulatorio y el impulso de programas de prevención y bienestar en las empresas.
Para el gran consumo, el debate ya no se limita al ámbito laboral. El incremento continuado del absentismo amenaza la productividad, encarece la actividad empresarial y dificulta la creación de empleo de calidad en sectores estratégicos para la economía española.