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Jordi Nebot, CEO y fundador de PaynoPain, reflexiona en esta entrevista para Retail Actual sobre los sistemas de protección de las pasarelas de pago con la irrupción de la inteligencia artificial.
La irrupción de la inteligencia artificial en la ciberdelincuencia ha obligado a las pasarelas de pago a evolucionar sus sistemas de protección. Hoy en día es muy importante detectar patrones de comportamiento anómalos en tiempo real, incluso cuando el fraude ha sido generado mediante IA. Ya no basta con detectar errores evidentes o actividades sospechosas aisladas: ahora es necesario analizar miles de variables simultáneamente para identificar comportamientos que imitan perfectamente a un usuario legítimo.
Además, el entrenamiento de estos sistemas es continuo. Las herramientas antifraude aprenden constantemente de nuevos intentos de ataque, ajustando sus parámetros para detectar señales cada vez más sofisticadas. La combinación de machine learning, biometría conductual y autenticación reforzada permite reducir el impacto de técnicas como el phishing avanzado, el smishing o el vishing (un tipo de estafa telefónica en la que los ciberdelincuentes se hacen pasar por instituciones de confianza como bancos), minimizando el riesgo tanto para los comercios como para los consumidores.
El aumento de los incidentes de ciberseguridad tiene un impacto directo en la confianza digital. Cuando los consumidores perciben que sus datos o métodos de pago pueden verse comprometidos, aumenta el abandono de compra y disminuye la fidelidad hacia los ecommerce. En un contexto donde el comercio electrónico depende en gran medida de la percepción de seguridad, cualquier incidente puede afectar seriamente a la reputación y a la conversión de un negocio.
Por eso, las empresas necesitan herramientas que protejan sin perjudicar la experiencia de usuario. En el mercado existen soluciones que combinan inteligencia antifraude, autenticación reforzada y monitorización en tiempo real para detectar operaciones sospechosas antes de que se completen. El objetivo es encontrar el equilibrio entre máxima seguridad y procesos de pago ágiles, porque hoy la confianza del cliente se ha convertido en un elemento tan importante como el propio producto o servicio.
La rapidez de actuación es fundamental cuando un usuario ha sido víctima de un ataque de vishing. Lo primero es contactar inmediatamente con la entidad bancaria para bloquear tarjetas, cuentas o credenciales comprometidas y evitar movimientos no autorizados. También es importante modificar contraseñas de acceso, activar mecanismos de autenticación reforzada y revisar cualquier dispositivo o aplicación vinculada a los servicios financieros.
Además, es recomendable recopilar toda la información posible sobre el incidente y denunciarlo tanto al banco como a las autoridades competentes. En muchos casos, una reacción rápida puede limitar considerablemente el impacto económico del fraude.
El auge del vishing demuestra que el fraude ya no se basa solo en fallos tecnológicos, sino también en la manipulación psicológica. Los ciberdelincuentes utilizan técnicas cada vez más creíbles y persuasivas para ganarse la confianza de las víctimas, por lo que la prevención y la educación digital siguen siendo claves.