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La sostenibilidad ha pasado de ser un atributo diferencial a convertirse en un criterio que condiciona cada vez más la compra. Los consumidores españoles prestan una atención creciente al impacto ambiental de los productos que adquieren y, especialmente, al papel que juega el envase. Así lo pone de manifiesto el último barómetro sobre sostenibilidad elaborado por Aecoc Shopperview, que constata que el packaging se ha convertido en un elemento decisivo para una parte importante de los compradores.
Según el estudio que recoge Checkpoint Systems, cerca de tres cuartas partes de los consumidores consideran relevante la sostenibilidad a la hora de llenar la cesta de la compra. Además, el 70% reconoce que el tipo de envase influye directamente en su elección de producto y cuatro de cada diez afirman haber dejado de comprar alguna referencia al considerar que su embalaje no era suficientemente sostenible.
Para fabricantes y distribuidores, estos datos refuerzan una tendencia que ya venía ganando peso en los últimos años: el envase ha dejado de ser únicamente una herramienta de protección y comunicación para convertirse también en un activo estratégico capaz de influir en las ventas y en la percepción de marca.
El informe también refleja un cambio en los hábitos de consumo. La mayoría de los compradores declara optar por productos con menos embalaje y tres de cada cuatro estarían dispuestos a modificar formatos de compra si con ello se consigue una reducción significativa de residuos. A ello se suma una demanda creciente de información clara sobre reciclaje y sostenibilidad.
Esta exigencia de mayor transparencia abre nuevas oportunidades para el retail y la industria de gran consumo, que buscan fórmulas para trasladar al consumidor información cada vez más completa sobre el ciclo de vida de los productos y sus envases.
Junto al diseño de envases más sostenibles, la digitalización aparece como una de las herramientas llamadas a acelerar la transición hacia modelos más eficientes. El estudio destaca el interés del sector por tecnologías de trazabilidad como RFID, capaces de ofrecer información en tiempo real sobre productos frescos, optimizar inventarios y ayudar a reducir el desperdicio alimentario a lo largo de la cadena de suministro.
No en vano, el desperdicio alimentario figura entre las principales preocupaciones del consumidor actual. El 97% de los encuestados asegura intentar comprar únicamente la cantidad necesaria para evitar tirar alimentos y más de la mitad relaciona esta práctica con el ahorro económico, además de la sostenibilidad ambiental.
La combinación de nuevas exigencias regulatorias, consumidores más concienciados y avances tecnológicos está impulsando una transformación profunda en la gestión de los envases. Las empresas ya no solo compiten por ofrecer materiales más sostenibles, sino también por mejorar la trazabilidad, facilitar el reciclaje y reducir el impacto ambiental de toda la cadena de valor.
Para el sector retail, la conclusión es clara: la sostenibilidad del envase influye cada vez más en la decisión de compra y puede convertirse en un factor de diferenciación en el lineal. En un mercado donde el consumidor demanda soluciones más responsables, el packaging se consolida como una pieza clave de la estrategia comercial y de fidelización.