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La iniciativa de Campofrío desarrollada en colaboración con la Fundación Gil Gayarre reunió a más de medio centenar de empleados en un entorno poco habitual para el ámbito corporativo: Granja San José de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Una granja inclusiva donde conviven y desarrollan su día a día personas con discapacidad. Más allá de una acción puntual, el planteamiento destaca por su enfoque experiencial. En lugar de limitarse a charlas o dinámicas teóricas, la compañía apostó por actividades compartidas —desde talleres de huerto hasta disciplinas como el ground golf o experiencias inmersivas relacionadas con el autismo— que buscan generar comprensión desde el contacto directo.
Este tipo de programas reflejan una tendencia creciente en el sector retail y alimentario: integrar la diversidad como parte del ADN corporativo. En el caso de Campofrío, la acción se enmarca dentro de su Plan Normaliza, orientado a impulsar entornos laborales más inclusivos y a romper estereotipos en torno a la discapacidad.
El voluntariado corporativo se posiciona así como una herramienta estratégica con un doble impacto:
Una de las claves de este tipo de iniciativas es su capacidad para modificar la mirada de los propios empleados. El contacto directo con realidades diversas permite desmontar prejuicios y generar vínculos más auténticos, algo que tanto empresa como organizaciones sociales consideran fundamental para avanzar hacia una inclusión efectiva.
La Fundación Gil Gayarre, con más de seis décadas de trayectoria en la atención a personas con discapacidad intelectual, actúa como socio clave en este proceso, aportando el conocimiento y el entorno necesario para que la experiencia tenga un impacto real.
En un momento en el que los consumidores —y también los propios trabajadores— valoran cada vez más el propósito de las marcas, este tipo de programas refuerza la diferenciación. La inclusión deja de ser un elemento accesorio para convertirse en un factor de competitividad y atracción de talento.
Para Campofrío, la apuesta es clara: construir una cultura corporativa más abierta y conectada con la sociedad, donde la diversidad no sea una excepción, sino una realidad integrada en el día a día.