por Retail Actual 15 de noviembre, 2020 Actualidad comentarios Bookmark and Share
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Según Nielsen, cuatro de cada diez hogares se reconocen “impactados” tras el Covid-19 en su situación económica y más vigilantes al gasto.

La crisis sanitaria y económica ha perfilado nuevos patrones de consumo, de tal modo que se ha identificado hasta cuatro tipos de hogares según su actitud ante el gasto. Y el principal son los llamados “impactados”, que son el 37% y se caracterizan precisamente por verse impactados en su situación y seguridad económica y vigilar mucho más lo que gastan, tal como Nielsen ha desvelado en la inauguración hoy de Datagri 2020, el foro de la transformación digital en el sector agrolimentario.

A su vez, un 31% de hogares se consideran “vigilantes”, es decir, a pesar de no haber sufrido un gran impacto en sus ingresos, vigilan y se cuidan mucho de no gastar más que antes. En cambio, hay un 20% de hogares “burbuja”, en los que no se está notando la crisis en su situación financiera y no se está pendiente de ese euro arriba o abajo. Y, finalmente, los hogares “sin cautela”, es decir, con cierto impacto económico, pero sin controlar más el presupuesto doméstico.

Así queda configurada la fotografía de los hogares, en vista del impacto asimétrico de la crisis sanitaria y económica, que, no obstante, en conjunto sí ha mermado la confianza para consumir, que pasó de 90 puntos en el primer trimestre del año a 62 puntos en el segundo.

El cuidado de la salud y de nuestro entorno

El cuidado de la cartera es una de las cinco grandes tendencias que se han acelerado en el actual contexto y que, como denominado común, nos dejan un consumidor más vulnerable y sensible. Por eso, a su hipersensibilidad con el gasto, hay que añadir otras dos tendencias más como son una mayor preocupación por el cuidado de la salud y del entorno.

En concreto, seis de cada diez españoles afirman ya que gastan más en alimentación saludable. Y es que, si a finales de 2019 la salud era la principal preocupación para el 19% de los españoles, a mitad de este año ese porcentaje ya había crecido hasta el 50%.

Más allá de la tendencia en sí, la alimentación saludable tiene un importante componente digital. Y es que un 56% busca información de los productos online, incluidas las redes sociales. Esto responde a una fuerte demanda de transparencia y de autenticidad. Por eso es clave también el etiquetado, importante para un 51%.

El consumidor español pide veracidad, calidad y sostenibilidad

Esta veracidad es precisa para llegar a un consumidor español que ya está pidiendo más valores además de la calidad y el precio, tal como ya hace ocho de cada diez. Y esto es, en definitiva, un poderoso caldo de cultivo para potenciar nuevos nichos de mercado.

Y, por otra parte, el cuidado de nuestro entorno, es decir, la sostenibilidad, y es que el consumidor no solo se preocupa por los suyos y por sí mismo, sino también por su entorno. De hecho, un 53% está dispuesto a cambiar a un consumo concienciado.


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