Empresas Premium
Un año más, la fiesta más importante del comercio se acerca. Las tiendas y empresas afilan y ultiman sus campañas; buena parte de la población espera expectante los descuentos de aquellos productos y servicios que lleva todo el año deseando adquirir. Sin embargo, algo ha cambiado en cuanto al consumidor. De forma general, comienzan a reconocer el valor que tienen y, en consecuencia, a exigir más, desconfiando de los descuentos y cuestionándose si realmente son tan buenos como dicen ser.
Del mismo modo, se ha establecido como costumbre un adelantamiento en las campañas comerciales. Por un lado, las rebajas antes del Black Friday permiten a las tiendas repartir sus promociones durante varias semanas, complicando, inevitablemente, el seguimiento de los precios. Es muy fácil que cualquier producto cambie de importe varias veces durante noviembre y terminar anunciándose con una rebaja que, en realidad, apenas supone un ahorro respecto a octubre.
Es una duda generalizada, que se expande rápidamente entre la población. Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 67 % de los consumidores cree que algunas tiendas suben los precios antes del Black Friday para aparentar descuentos mayores. Esta desconfianza explica por qué cada vez resulta más habitual comparar precios antes de comprar.
La OCU en 2025 examinó cerca de 2.500 artículos de 61 páginas web y encontró resultados que conducen a la duda.
El 37 % de los productos analizados había subido de precio respecto a su mínimo de septiembre y octubre, mientras que el 35 % estaba más barato y el 28 % mantenía su importe. También detectó que buena parte de los precios tachados utilizados para anunciar descuentos incumplía la normativa.
Esto significa que encontrar una etiqueta con un 40 % o un 50 % de descuento garantiza bien poco. Lo importante es conocer cuánto costaba ese mismo artículo unas semanas antes. Y ahí es donde empiezan las dificultades para el comprador.
La legislación española establece que, cuando un comercio anuncia una reducción de precio, debe tomar como referencia el importe más bajo que haya aplicado durante los 30 días anteriores.
Pongamos un ejemplo. Una cafetera cuesta habitualmente 100 euros. A principios de noviembre, la tienda eleva su precio a 130 y, cuando llega el Black Friday, anuncia una rebaja del 30 % que la deja en 91 euros. El ahorro real respecto a los 100 euros iniciales sería de apenas nueve euros.
Estas prácticas ya han tenido consecuencias. En julio de 2025, el Ministerio de Consumo anunció multas por un total de 348.000 euros a siete empresas de comercio electrónico por utilizar falsas rebajas durante el Black Friday.
Ante estas situaciones, cada vez cobra más importancia consultar el historial de precios. Existen herramientas que permiten comprobar cuánto ha costado un producto durante los últimos meses y descubrir si merece la pena aprovechar una promoción.
También conviene prestar atención a los gastos de envío y a las condiciones de devolución. Una oferta puede parecer estupenda hasta que llega el momento de pagar.
El próximo 27 de noviembre, fecha del Black Friday de 2026, volverán los grandes descuentos y las compras de última hora. Pero también habrá consumidores dispuestos a examinar cada oferta antes de sacar la tarjeta. Al fin y al cabo, lo que se reclama es algo tan razonable como saber cuánto cuesta realmente un producto y cuánto dinero se ahorra al comprarlo.