Empresas Premium
Devoluciones sin producto, ventas que se cobran y se anulan o descuentos aplicados a conocidos son algunos de los fraudes internos más habituales en las tiendas durante la campaña del Black Friday. Detectarlos exige analizar los datos de venta y actuar con garantías legales.
El comercio encara el mayor pico de ventas del año, con el Black Friday el viernes 27 de noviembre y la campaña de Navidad justo detrás. Son también las semanas en las que resulta más fácil camuflar el fraude interno, el que se comete desde dentro de la propia tienda y que supone el 18% de la pérdida desconocida del sector, unos 507 millones de euros, según el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial. Winterman, una de las firmas españolas especializadas en investigación corporativa, explica qué esquemas se repiten y cómo se detectan.
La pérdida desconocida, que suma hurtos, errores administrativos y fraude de proveedores, costó al comercio español 2.817 millones de euros en 2024, el 1,1% de su facturación, según el barómetro que elaboran NIQ, Checkpoint Systems y AECOC. La mayor parte procede de hurtos de clientes, pero casi una quinta parte se produce dentro de la propia empresa.
"Las colas, el personal de refuerzo, el aluvión de devoluciones y la presión por vender hacen que estas semanas sean propicias para camuflar irregularidades entre miles de operaciones legítimas", explica Enrique Vilamajó, CEO de Winterman. "Quien defrauda es una minoría. La inmensa mayoría de la plantilla es honrada y es la primera perjudicada".
Suelen ser importes pequeños que se repiten entre miles de operaciones normales, y quien los comete conoce los controles. A escala mundial, el caso típico de fraude interno tarda un año en salir a la luz, según el informe Occupational Fraud 2026 de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE). El mismo estudio indica que el 43% de los casos se destapa gracias a un aviso, y que más de la mitad de esos avisos proceden de los propios empleados.
Normalmente, se combina el análisis forense de los datos del terminal de venta (devoluciones, anulaciones y descuentos por empleado, turno y tienda) con la revisión del inventario y de las grabaciones, entrevistas con otras acciones de investigación e ingeniería social. Todo ello con las garantías legales que hacen que la prueba sea válida ante un juez y con respeto a los derechos de los trabajadores.
Winterman recomienda a las tiendas reforzar estos puntos durante la campaña y en las semanas posteriores.