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La revista Retail Actual entrevista a Lucas Hunter, director ejecutivo interino de B Lab Spain, la organización impulsora del movimiento B Corp. Con más de 10.000 empresas en más de 100 países, esta comunidad promueve un modelo empresarial que busca generar valor tanto para las personas como para el planeta. En España, más de 300 empresas como Central Lechera Asturiana, Estrella Galicia (Hijos de Rivera), Ferrer o Isdin forman parte de esta comunidad.
Comencemos por el principio. ¿Qué certifica o valida exactamente B Corp?
Las Empresas B Corp son aquellas que cumplen con estándares verificados en materia social, ambiental, transparencia y responsabilidad legal. B Corp no certifica productos, servicios o iniciativas concretas, sino el impacto transversal de toda la empresa y la forma en que lo gestiona sobre todos sus grupos de interés. Este enfoque garantiza que el compromiso con el impacto positivo forme parte de la estrategia y de la toma de decisiones de la organización, y no sea una acción puntual o aislada.
Desde 2026, la certificación se basa en el cumplimiento de requisitos obligatorios y verificables en siete ámbitos clave: Propósito y Gobernanza de las Partes Interesadas, Trabajo Justo, Justicia, Equidad, Diversidad e Inclusión, Derechos Humanos, Acción Climática, Circularidad y Gestión Ambiental, y Asuntos Gubernamentales y Acción Colectiva.
Además, las empresas deben asumir una responsabilidad legal ampliada incorporando en sus estatutos la consideración de todos sus grupos de interés, y cumplir con exigencias de transparencia sobre su desempeño.
Es importante subrayar que B Corp no certifica empresas perfectas. Reconoce a aquellas organizaciones que demuestran un compromiso real, medible y verificable con la mejora continua y la creación de valor para las personas y el planeta. Por tanto, es mucho más que una certificación. Es un movimiento global de más de 10.000 compañías de distintos tamaños, sectores y países, que están al servicio de las personas y el planeta, utilizando la acción colectiva para construir una economía más inclusiva, equitativa y justa.
En el sector de la alimentación y bebidas, ¿cuántas compañías lo tienen? ¿Por qué esta industria en concreto se interesa por contar con esta garantía?
En España, el sector de alimentación y bebidas es uno de los más representados en el movimiento B Corp. Y con diferencia, a día de hoy, cuenta con 42 compañías certificadas, lo que supone cerca del 15% del total de empresas B Corp del país.
El interés de esta industria responde a razones estratégicas muy claras. En primer lugar, se trata de uno de los sectores donde la sostenibilidad tiene una relación más directa con la continuidad y resiliencia del negocio. Estas empresas dependen de recursos naturales como el agua, los suelos fértiles, la biodiversidad o unas condiciones climáticas estables. Además, operan a través de cadenas de suministro complejas y globales, donde desafíos como la trazabilidad, los derechos laborales o la seguridad alimentaria son cada vez más relevantes.
En este contexto, B Corp ofrece una herramienta rigurosa para gestionar estos desafíos y una verificación independiente que aporta credibilidad en un momento de creciente exigencia hacia las declaraciones de sostenibilidad. También sabemos que esta diferenciación tiene impacto en el mercado: una de cada tres personas ya conoce el movimiento B Corp y, para el 58%, influye positivamente en su decisión de compra.
Además, en un momento en que ninguna empresa puede transformar por sí sola sistemas tan complejos como el alimentario, formar parte de una red que fomenta el aprendizaje, la colaboración y la mejora continua se convierte en una ventaja significativa.
¿Cómo se puede acceder a B Corp y qué requisitos hay que cumplir?
El primer paso es tener el convencimiento de avanzar hacia un proceso de transformación. Este proceso puede estar motivado por ordenar una narrativa o propósito común ya presente en la empresa, o también por alinear en forma real la estrategia empresarial con la sostenibilidad, entendiendo el impacto que tiene en la mejora de las ventajas competitivas.
Una vez que esta decisión interna está tomada, entonces empieza el camino para que la empresa pueda convertirse en B Corp. La empresa debe someterse a un proceso de evaluación y verificación riguroso e independiente que evalúa su desempeño social, ambiental y de gobernanza.
El proceso comienza con el registro en la plataforma B Impact. El siguiente paso es comprometerse formalmente con un modelo de gobernanza que tenga en cuenta el impacto de sus decisiones sobre todos sus grupos de interés y no únicamente sobre sus accionistas.
A partir de ahí, la empresa realiza una autoevaluación y una evaluación de riesgos, donde debe aportar evidencias que demuestren el cumplimiento de los requisitos obligatorios aplicables a su tamaño, sector y actividad, en un total de siete temas de impacto.
Tras completar la evaluación, la compañía debe superar una auditoría realizada por un proveedor de verificación independiente aprobado por B Lab. Solo tras superar este proceso, la empresa se convierte en B Corp.
Una vez una empresa forma parte de B Corp, ¿hay que pasar auditorías cada cierto tiempo o mantener ciertos estándares?
Sí. La certificación B Corp no es permanente y exige una mejora continua. Con los nuevos estándares tiene una validez de cinco años e incluye auditorías periódicas: una revisión de seguimiento en el tercer año y una recertificación en el quinto, además de posibles controles adicionales según el perfil de la empresa.
Estas auditorías verifican no solo que la compañía mantiene los requisitos exigidos, sino también que sigue avanzando en su impacto social y ambiental. Precisamente esa exigencia es una de las claves de la credibilidad del movimiento B Corp.
¿Se trata de una certificación pensada para pequeñas y grandes empresas?
Absolutamente. El movimiento B Corp está diseñado para empresas de todos los tamaños, desde pequeñas compañías hasta grandes multinacionales. Los estándares se adaptan en función de la dimensión, el sector y los países en los que opera cada organización, de modo que las exigencias aumentan a medida que crece su capacidad de influencia e impacto.
Esta flexibilidad es fundamental porque la transformación hacia una economía más inclusiva y sostenible requiere la participación de empresas de cualquier tamaño. Las pymes suelen ser referentes en innovación y nuevos modelos de negocio, mientras que las grandes compañías tienen la capacidad de impulsar cambios a gran escala a través de sus cadenas de suministro y sectores de actividad.
¿Plantean alguna novedad de aquí a medio plazo?
Sí. Los próximos años estarán marcados por dos prioridades. La primera es la implantación de los nuevos estándares de B Lab, que sustituyen el sistema de puntuación agregada por requisitos específicos y verificables en siete áreas clave de impacto. El objetivo es responder a unos retos sociales y ambientales cada vez más complejos.
La segunda prioridad es ampliar la influencia del movimiento B Corp. Queremos que más organizaciones encuentren en esta certificación una herramienta para generar valor, gestionar riesgos y fortalecer su competitividad. También seguiremos impulsando iniciativas como el reglamento de las Sociedades de Beneficio e Interés Común (SBIC) en España y acciones para aumentar el conocimiento de la marca B entre los consumidores.
Entrevista que abre el especial de Bienestar de Retail Actual Julio 2026.