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La transformación de la movilidad urbana y el crecimiento del comercio electrónico están poniendo a prueba la capacidad de las ciudades españolas para gestionar la distribución de mercancías. Sin embargo, la regulación avanza a un ritmo mucho más lento que las necesidades del mercado: ocho de cada diez ordenanzas municipales todavía no incluyen disposiciones específicas para la distribución urbana de mercancías (DUM), según un estudio presentado por AECOC en el marco de su 7º Congreso de Smart Distribution.
La investigación, elaborada durante más de tres años tras analizar 23 ciudades y tres comunidades autónomas, dibuja una radiografía de la logística de última milla en España. Entre sus principales conclusiones destaca la escasa presencia de la actividad logística en la normativa local: solo el 19% de las ordenanzas dedica un capítulo específico a la distribución urbana de mercancías y apenas el 38% de los municipios con Plan de Movilidad Urbana Sostenible ha actualizado esta regulación en los últimos cinco años.
La distribución urbana se ha convertido en un servicio esencial para retailers, operadores logísticos y consumidores. No obstante, la normativa municipal sigue mostrando importantes lagunas. El estudio señala además que únicamente el 14% de las ciudades contempla la descarga fuera del horario comercial y que el 44% dispone ya de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) activa.
Para el sector, esta falta de homogeneidad regulatoria genera dificultades operativas, especialmente en un contexto donde las entregas rápidas, el suministro al retail urbano y el abastecimiento al canal horeca ganan relevancia cada año.
Otra de las asignaturas pendientes identificadas por AECOC es la disponibilidad de infraestructuras específicas para las operaciones logísticas urbanas. Actualmente, solo tres de cada diez comercios cuentan con una zona de carga y descarga situada a menos de 50 metros de su establecimiento. Aproximadamente la mitad dispone de un espacio a menos de 75 metros.
En términos agregados, las ciudades españolas cuentan con una media de 3,1 plazas de carga y descarga por cada mil habitantes y una plaza por cada cinco establecimientos comerciales, unas cifras que el informe considera insuficientes para absorber el crecimiento de la actividad logística derivada del comercio electrónico y la demanda de entregas frecuentes.
La modernización tecnológica tampoco ha llegado todavía a la mayoría de los municipios. Menos del 5% de las ciudades españolas ha digitalizado la gestión de sus zonas de carga y descarga, lo que limita la disponibilidad de información sobre ubicación, ocupación, regulación o señalización de estos espacios.
La digitalización se perfila como una de las herramientas con mayor potencial para optimizar la movilidad urbana, reducir tiempos improductivos y mejorar la coordinación entre administraciones, transportistas, distribuidores y comercios.
El análisis de campo realizado por la organización también pone de manifiesto una fuerte concentración de la actividad logística en franjas horarias muy concretas. El 76% de las operaciones de distribución urbana se realiza entre las 9:00 y las 13:00 horas, lo que genera picos de ocupación y dificulta una gestión más equilibrada de los recursos disponibles.
A ello se suma una ocupación media del 75% de las zonas de carga y descarga y un 37% de ocupación indebida, factores que repercuten directamente sobre la productividad de las operaciones. Además, solo el 37% de los municipios permite iniciar la actividad a las 7:00 horas, mientras que el 63% retrasa el horario hasta las 8:00. Según los responsables del estudio, adelantar una hora el inicio de las operaciones podría mejorar cerca de un 20% la eficiencia logística.
El informe también analiza la evolución del comportamiento de los consumidores. El 65% de los ciudadanos realiza compras semanales de alimentación y productos frescos, mientras que el 39% consume comida preparada con la misma frecuencia. Además, el uso de lockers y puntos de conveniencia continúa ganando terreno: el 67% de la población dispone ya de uno cerca de su domicilio y, entre quienes aún no cuentan con este servicio, el 63% afirma que lo utilizaría si estuviera disponible.
Las conclusiones del estudio apuntan a la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación entre administraciones y empresas para adaptar las ciudades a los nuevos modelos de distribución. La expansión del ecommerce, el desarrollo de las ZBE y la creciente demanda de entregas rápidas obligan a replantear infraestructuras, horarios y marcos regulatorios para garantizar un abastecimiento eficiente de los comercios sin comprometer los objetivos de sostenibilidad urbana.