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El sector del gran consumo en España ha arrancado 2026 con una fortaleza notable, aunque con un cambio claro en los hábitos de compra. Según el Observatorio de NIQ del primer trimestre, el gasto en productos de gran consumo creció un 5,6%, impulsado tanto por el aumento de la demanda (+2,3%) como por el incremento moderado de los precios (+3,2%).
Sin embargo, más allá de los datos macro, el verdadero titular está en el comportamiento del consumidor: los hogares españoles compran más veces, pero adquieren menos productos en cada visita. En concreto, los actos de compra aumentaron un 10,1%, mientras que las unidades por cesta cayeron un 6,8%.
Este patrón refleja una mentalidad más prudente y planificada. Lejos de grandes compras, el consumidor opta por reposiciones constantes, ajustando el gasto en un contexto de incertidumbre. La inflación aún contenida en gran consumo —a pesar de las tensiones geopolíticas— ha ayudado a sostener la demanda, aunque el encarecimiento de los carburantes se perfila como un riesgo a corto plazo.
Uno de los fenómenos más llamativos del trimestre fue el repunte puntual del acaparamiento tras el inicio del conflicto geopolítico a finales de febrero. Durante la semana 10 del año, las ventas crecieron cerca de un 8%, especialmente en productos básicos como arroz, pasta, conservas o detergentes.
No obstante, este comportamiento fue temporal y las compras volvieron rápidamente a la normalidad, confirmando que el consumidor reacciona con rapidez ante escenarios de incertidumbre, pero sin alterar estructuralmente su patrón de consumo.
Por categorías, los productos frescos lideran el crecimiento en valor (+7%), por delante de los envasados (+5%). Destacan especialmente la carne (+5,1% en volumen) y las frutas (+2,5%), mientras que el pescado sigue en caída (-5,9%), afectado por el alza de precios.
En el ámbito de los productos envasados, el crecimiento viene liderado por el segmento de cuidado personal y salud (+6%) y por categorías emergentes como los productos dietéticos, que registran un aumento del gasto del 17,6%.
El cambio de hábito del consumidor también se traduce en la evolución de los canales. Los supermercados de proximidad (menos de 300 m²) se consolidan como los más dinámicos, con crecimientos del 9,8% en valor y del 8,4% en volumen.
Pero el gran protagonista sigue siendo el ecommerce, que acelera con fuerza: +15,2% en valor y +12,8% en volumen. En el lado opuesto, el hipermercado sigue perdiendo atractivo, con crecimiento plano en valor (+0,9%) y caída en volumen (-1,1%), evidenciando un cambio estructural hacia modelos más ágiles y convenientes.
El primer trimestre de 2026 deja claro que el gran consumo en España no solo crece, sino que evoluciona. La clave ya no está en cuánto compran los consumidores, sino en cómo lo hacen: más visitas, menos volumen por acto y una preferencia creciente por la cercanía y la inmediatez.
Para fabricantes y distribuidores, el reto pasa ahora por adaptarse a este nuevo patrón: surtidos más ajustados, formatos más flexibles y una estrategia omnicanal que responda a un consumidor cada vez más exigente y racional.