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El negocio hortofrutícola español mantiene una sólida inercia de crecimiento y se posiciona como uno de los motores del gran consumo. Según los últimos datos presentados por Aecoc, el 83% de las empresas hortofrutícolas prevé aumentar sus ventas en valor en 2026, en un contexto marcado por la inflación, la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de las materias primas.
El primer trimestre ha reforzado las expectativas positivas del sector. Nueve de cada diez compañías han mantenido o incrementado su facturación, mientras que el crecimiento no solo responde al efecto precio: el 80% también sostiene o mejora sus volúmenes de venta, señal de una demanda que sigue resistiendo.
Este comportamiento confirma una tendencia clave para el retail: el producto fresco continúa ganando peso en la cesta de la compra, impulsado por factores como la salud, la proximidad y la frecuencia de consumo. Será capaz de crecer incluso en contextos adversos, pero que obliga a toda la cadena a reinventar su competitividad.
Uno de los pilares del sector sigue siendo su fortaleza internacional. El 86% de las empresas mantiene o incrementa sus exportaciones, con la Unión Europea y Reino Unido liderando la demanda exterior.
Además, el mercado americano gana protagonismo, reflejando una diversificación geográfica que reduce riesgos y abre nuevas oportunidades. Para el retail, esta dinámica refuerza el posicionamiento de España como proveedor estratégico global.
A pesar del optimismo, el crecimiento se produce en un entorno complejo. El 67% de los directivos señala el aumento de los costes energéticos y de materias primas como el principal desafío, lo que tensiona la rentabilidad.
Este escenario está obligando a las empresas a adoptar nuevas estrategias:
Para la distribución, esto se traduce en un equilibrio delicado entre precio final, margen y percepción de valor por parte del consumidor.
El sector también mira con preocupación el entorno regulatorio. El Real Decreto de Envases se posiciona como una de las principales inquietudes, junto con la necesidad de armonización normativa en Europa.
En paralelo, añaden incertidumbre a la evolución de costes y a la competitividad global factores externos como:
Más allá del corto plazo, el sector tiene claro su hoja de ruta. El 83% de las empresas incrementará su inversión en digitalización, mientras que el 75% sitúa la sostenibilidad como factor clave en sus decisiones comerciales.
A estos retos se suma la gestión del talento, con dificultades para captar y retener perfiles cualificados en un contexto de relevo generacional.