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El VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon indica que un 64,4% es capaz de identificar exageraciones o distorsiones sobre los beneficios de un producto light. Los encuestados entre 26 y 40 años son los más confiados (24,3%), mientras que los mayores de 65 se muestran más escépticos (11,1%).
Los consumidores se muestran cada vez más críticos con los mensajes que acompañan a los productos que consumen. Especialmente, esta desconfianza se acentúa en el caso de los alimentos que se presentan como light o saludables, una categoría que genera recelo en casi dos tercios de la población. Así lo reflejan los datos del VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, que ponen de manifiesto que el 63,9% de los españoles desconfía de este tipo de productos, a pesar de que casi la mitad (48,1%) los sigue prefiriendo a otros alimentos.
La preferencia por este tipo de alimentos es superior entre los menores de 55 años (con un máximo del 55,2% en el grupo de 18-25 años), los que han hecho dieta (59,7%), los que tienen hijos (50,6%), los que cuentan con empleo (51,4%) y los que opinan que siguen una alimentación saludable (51,2%).
A la hora de evaluar el grado de confianza en las etiquetas de los alimentos que consumen, seis de cada diez encuestados (60,9%) afirman que sí creen en la información que contienen, mientras que un 18,1% no confían en absoluto y cree que la comunicación es engañosa. Además, el estudio revela una actitud cada vez más vigilante por parte de los consumidores frente a la información nutricional. En este sentido, un 64,4% de los encuestados afirma ser capaz de identificar siempre posibles exageraciones o distorsiones sobre los beneficios de un producto, mientras que un 20,4% asegura detectarlas en algunas ocasiones. Solo un 10,6% reconoce no ser capaz de hacerlo nunca.
Al segmentar los niveles de confianza en las etiquetas por perfiles sociodemográficos, se pone de manifiesto que los hombres (21,4%), quienes han hecho dieta en el último año (21,5%), los que han mejorado su situación económica (29,8%), los que tienen empleo (21,2%) y los que consideran llevar una alimentación saludable (20,7%) son los que más confían en la información y su transparencia. Por grupos de edad, los encuestados entre 26 y 40 años son los más confiados (24,3%), mientras que los mayores de 65 se muestran más escépticos (11,1%). Además, las mujeres presentan un nivel de desconfianza notablemente mayor que los hombres, con solo un 15% señalando que confía en el etiquetado.