Empresas Premium
Laura Urue, Directora del Área de Consumo de Catenon, nos desvela cómo la capacidad de adaptación del personal en tienda y gestión de talento es tan importante como la transformación tecnológica.
El sector del gran consumo atraviesa una etapa de profunda transformación. A la presión competitiva habitual se suman la aceleración tecnológica, la evolución constante de los hábitos de compra y un contexto económico que obliga a revisar márgenes, surtido y eficiencia operativa casi en tiempo real. La capacidad de adaptación sigue siendo una de las grandes fortalezas del sector, pero hoy esa adaptación depende, más que nunca, de las personas que están detrás de cada decisión.
Porque el talento no solo responde a las necesidades del presente: está definiendo cómo será el punto de venta del futuro.
Para los profesionales de la distribución y los responsables del retail especializado en alimentación, esta realidad se traduce en retos muy concretos. La digitalización ya no es una apuesta estratégica a medio plazo, sino una herramienta diaria para optimizar inventarios, ajustar la planificación de la demanda, analizar el comportamiento del consumidor o mejorar la experiencia en tienda. Sin embargo, la implantación efectiva de estas soluciones depende de contar con equipos capaces de interpretar datos, convertir información en decisiones comerciales y desenvolverse en entornos cada vez más tecnológicos.
La Inteligencia Artificial y las herramientas avanzadas de analítica están mejorando la previsión de rotación, reduciendo mermas y afinando promociones. Pero su impacto real no reside únicamente en la tecnología, sino en la capacidad del equipo para utilizarla con criterio comercial. En un punto de venta especializado en alimentación, esta diferencia es clave: puede suponer pasar de una gestión reactiva a una gestión predictiva del negocio.
Desde nuestra experiencia en el sector, observamos que uno de los principales frenos a esta evolución no es la falta de inversión tecnológica, sino la dificultad para atraer y desarrollar perfiles híbridos: profesionales que combinen conocimiento del producto, visión de negocio y competencias digitales. La escasez de talento en áreas como datos, supply chain avanzada o gestión omnicanal está ralentizando procesos que, sobre el papel, ya están definidos.
Para la distribución alimentaria, esto implica repensar la gestión del talento en tres dimensiones muy prácticas.
El punto de venta especializado en alimentación compite hoy no solo en precio o surtido, sino en capacidad de adaptación. La fidelización del cliente pasa por entender sus hábitos, anticipar necesidades y ofrecer una experiencia coherente en todos los canales. Y eso exige equipos preparados, flexibles y con mentalidad analítica.
El talento ha dejado de ser un recurso operativo para convertirse en un activo estratégico. Las compañías que integren esta visión estarán mejor posicionadas para optimizar márgenes, mejorar la rotación, reducir ineficiencias y reforzar su propuesta de valor en un entorno cada vez más exigente.
En un mercado donde la tecnología avanza rápidamente, el verdadero diferencial seguirá estando en las personas que la gestionan. Porque el futuro del gran consumo no lo definirá únicamente la herramienta que se incorpore, sino la capacidad de los equipos para convertirla en una ventaja competitiva real en el punto de venta.