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España aspira a situarse a la vanguardia de la innovación agroalimentaria europea gracias a la aplicación del nuevo reglamento comunitario sobre nuevas técnicas genómicas (NTG), una normativa que promete acelerar el desarrollo de cultivos más resistentes, sostenibles y adaptados a los desafíos climáticos.
La implantación de las nuevas técnicas genómicas podría tener importantes implicaciones para toda la cadena alimentaria, desde la producción agrícola hasta la industria de transformación y la distribución. La posibilidad de disponer de cultivos más resistentes y eficientes puede contribuir a reforzar la seguridad alimentaria, reducir costes de producción y avanzar hacia sistemas agrarios más sostenibles, en un momento de creciente presión climática y regulatoria.
Según destacó el ministro Planas, España parte de una posición privilegiada por su capacidad científica, tecnológica y agroalimentaria para aprovechar esta nueva etapa. "Estamos preparados para convertir los avances científicos en soluciones para los agricultores", señaló durante su intervención.
Las NTG permiten obtener nuevas variedades vegetales mediante modificaciones genéticas más precisas que las técnicas convencionales, facilitando el desarrollo de cultivos capaces de soportar mejor la escasez de agua, las nuevas plagas o las condiciones derivadas del cambio climático. El objetivo es mejorar la productividad agrícola reduciendo al mismo tiempo el uso de recursos e insumos.
Para el titular de Agricultura, la aprobación de este reglamento representa el mayor cambio normativo para la biotecnología agraria europea desde la década de los noventa. España, además, ha tenido un papel destacado en la gestación de esta regulación, especialmente durante su presidencia del Consejo de la Unión Europea en 2023, impulsando un expediente considerado estratégico para el futuro del sector agrario comunitario.
La nueva normativa diferencia dos categorías de vegetales obtenidos mediante NTG. La primera, denominada NTG-1, incluye modificaciones genéticas comparables a las que podrían producirse de forma natural o mediante mejora convencional, mientras que la categoría NTG-2 engloba modificaciones de mayor complejidad.
Aunque el reglamento ya ha sido aprobado, ahora se abre una fase clave para desarrollar las guías técnicas, adaptar los procedimientos administrativos y coordinar a administraciones, investigadores y empresas. La plena aplicación de la norma está prevista dentro de dos años.
En este contexto, Luis Planas también recordó que el Ministerio trabaja en un Plan Estatal de Fertilizantes que prevé presentar durante el primer trimestre de 2027 y que incluirá medidas orientadas a reducir la dependencia de insumos agrícolas.