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La inminente entrada en aplicación del Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), prevista para el próximo 12 de agosto, está acelerando los planes de adaptación de fabricantes, marcas y distribuidores. La creciente incertidumbre sobre los requisitos que introduce esta normativa ha llevado a Aimplas a duplicar las consultas recibidas este año relacionadas con su cumplimiento
Según el instituto tecnológico Aimplas, más de 200 empresas ya han solicitado asesoramiento sobre la nueva regulación, especialmente en cuestiones vinculadas a la documentación necesaria para acreditar el cumplimiento de los requisitos y a las responsabilidades de cada operador dentro de la cadena de valor. Actualmente, entre el 50% y el 60% de las consultas que recibe su área de envases y contacto alimentario están relacionadas con el Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases(PPWR).
Uno de los principales focos de preocupación son las restricciones a las sustancias PFAS en envases destinados al contacto con alimentos. A partir de agosto, fabricantes, transformadores, importadores y marcas deberán demostrar que sus soluciones de envasado cumplen con los nuevos límites establecidos por la normativa europea mediante documentación técnica y, en algunos casos, ensayos específicos sobre el producto final.
Los expertos señalan que los mayores desafíos se concentrarán en envases de papel, cartón y otros materiales utilizados para productos grasos, húmedos o preparados para llevar, segmentos que podrían requerir cambios en su composición o en los materiales utilizados para mantener las prestaciones de conservación y seguridad alimentaria.
La adaptación no solo afectará a la industria. Según advierte AIMPLAS, algunos de estos cambios podrían llegar al consumidor final en forma de envases con acabados, formatos o características diferentes a los actuales. Además, los procesos de reformulación, validación y homologación de nuevos materiales podrían repercutir en los costes de producción y, eventualmente, en el precio de determinados envases.
No obstante, los primeros análisis realizados hasta la fecha ofrecen un panorama relativamente positivo. Menos del 1% de las muestras estudiadas por el centro tecnológico ha superado los límites legales fijados, aunque la entidad recuerda que aún es pronto para extraer conclusiones definitivas y que será necesario acumular más resultados durante los próximos meses para evaluar el impacto real de la normativa en el mercado.