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La Unión Europea sella tras un cuarto de siglo negociando el tratado comercial con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) que establece la mayor zona comercial del mundo con 780 millones de ciudadanos.
En un momento de incertidumbre global y creciente fragmentación, el acuerdo comercial Mercosur y la UE que fue firmado ayer, sábado 17 de enero, llega para poder dar un respiro y marca la ruta de oportunidades significativas "para el beneficio mutuo a través del fortalecimiento de la cooperación económica, geopolítica, de sostenibilidad y de seguridad", ha explicado presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, este sábado en el acto de la firma del histórico tratado.
En este evento han participado los presidentes de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y del Consejo Europeo, António Costa, además del presidente de Paraguay, Santiago Peña; el de Uruguay, Yamandú Orsi; de Argentina, Javier Milei; de Panamá, José Raúl Mulino, y Bolivia, Rodrigo Paz. Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, no estuvo presente en este acto, y le sustituyó el ministro brasileño de Exteriores, Mauro Vieira.
El acuerdo refuerza una relación económica ya muy consolidada y con un gran potencial de crecimiento. El pacto permitirá a las empresas de la Unión Europea aumentar sus exportaciones en 84.000 millones de euros, especialmente en sectores agroalimentarios como el vino o el queso. Además, más del 90% de los aranceles aplicados a los productos europeos desaparecerán, lo que supondrá un ahorro anual de más de 4.000 millones de euros para las compañías comunitarias.
Basta mirar las cifras de 2024 para comprender el alcance del acuerdo, sólo ese año el comercio de bienes entre ambos bloques superó los 111.000 millones de euros.
Se abrirá una investigación si se da cualquiera de estas situaciones:
Una vez activada, la investigación deberá resolverse en un plazo máximo de cuatro meses, aunque si la situación lo requiere, la UE podrá imponer medidas provisionales en solo 21 días.
Asimismo, se reforzarán los controles en frontera de frutas, hortalizas y carne para comprobar si se han utilizado fungicidas, insecticidas, antibióticos y hormonas que han sido prohibidos en la UE.