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Las empresas están apostando cada vez más por los chatbots con inteligencia artificial para mejorar la experiencia de cliente y automatizar procesos. Sin embargo, este artículo desgrana por qué una mala implantación puede estar logrando justo lo contrario: frenar las ventas y poner en riesgo el negocio.
Según datos de McKinsey, las estrategias de personalización pueden incrementar los ingresos entre un 10 y un 30%. Sin embargo, ese potencial se diluye cuando las soluciones conversacionales no están conectadas con el ERP, el stock real, los precios o las reglas comerciales.
La consultora especializada en eCommerce B2B, eComm360 alerta de que instalar un chatbot sin una integración real con los sistemas clave de la empresa puede convertirse en un problema más que en una solución.
“Un chatbot puede responder bien, pero si no está conectado al negocio, no está vendiendo. Está generando riesgo”, señala Isaac Bosch, CEO de eComm360.
Desde la consultora explican que la proliferación de soluciones rápidas y discursos simplificados sobre la IA está llevando a muchas organizaciones a implantar chatbots sin una base técnica sólida.
En numerosos casos, estas herramientas se limitan a conectar una interfaz conversacional con un modelo de lenguaje, sin control real sobre los datos ni sobre las decisiones que toma el sistema. “Se está vendiendo la idea de que automatizar es simplemente conectar un chatbot a un modelo de lenguaje. Pero eso no es automatizar un negocio”, advierte Bosch.
El problema no es solo tecnológico. eComm360 subraya que estas malas prácticas tienen consecuencias directas en distintas áreas de la empresa:
A todo ello se suma el riesgo en protección de datos y cumplimiento normativo, especialmente cuando estas soluciones procesan información sensible sin una gestión clara.
Más allá de la herramienta, la consultora apunta a un problema estructural: sistemas que no están preparados para trabajar con inteligencia artificial. Aunque muchas empresas cuentan ya con APIs y múltiples fuentes de datos, estas siguen funcionando como silos desconectados, lo que impide a la IA operar con coherencia y control.
“La IA no necesita más datos, necesita datos organizados y accesibles bajo un modelo claro. Sin eso, no hay control”, afirma Bosch.
Como solución, eComm360 propone evolucionar hacia arquitecturas operativas donde las capacidades del negocio estén estructuradas, conectadas y gobernadas, con APIs que representen acciones reales como consultar stock, calcular precios o generar pedidos.
Antes de implantar soluciones conversacionales, la compañía recomienda definir con claridad: