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La comercialización de bebidas espirituosas cayó un 3,8% en 2025, hasta los 173 millones de litros. Sin embargo, este descenso no responde a una pérdida de relevancia de la categoría, sino a un cambio en el comportamiento del consumidor, que opta por beber menos, pero mejor.
El informe confirma una tendencia ya visible en gran consumo: el usuario prioriza calidad, planificación del gasto y ocasiones concretas frente al consumo impulsivo o frecuente. Este giro abre la puerta a la premiumización, el storytelling de marca y la diferenciación en el lineal. Además, el auge de formatos como los Ready to Drink —que crecieron un 21,1%— evidencia la demanda de soluciones más convenientes y adaptadas a nuevos estilos de vida, especialmente en contextos de consumo informal o moderado.
A ello se suma el avance de categorías low alcohol y 0,0, que refuerzan la diversificación de la oferta y obligan al retail a ampliar surtidos en línea con un consumidor más consciente y flexible. .
Para la distribución, el reto no será tanto vender más, sino por apostar por surtidos más segmentados, experiencias diferenciales y propuestas que conecten con un consumidor que busca calidad, información y libertad de elección.
Aunque la hostelería sigue concentrando el 58,6% del volumen comercializado, el canal alimentación mantiene un peso relevante del 41,4%, lo que consolida su papel en la evolución del sector.
En este contexto, el retail tiene margen para capitalizar varias tendencias clave:
Todo ello refuerza la importancia de la categoría en tienda, no solo en volumen, sino en valor añadido.
El entorno macroeconómico también ha marcado la evolución del sector. En los últimos cinco años, los precios han subido entre un 20% y un 30%, impactando tanto en costes como en decisiones de compra.
Este escenario ha acelerado el comportamiento selectivo del consumidor, obligando a fabricantes y distribuidores a afinar estrategias de pricing, promociones y posicionamiento premium.
Más allá del mercado doméstico, las exportaciones se consolidan como una de las principales palancas del sector. En 2025 alcanzaron los 1.510 millones de euros, con un crecimiento del 4,7%, lo que refuerza el atractivo global de las bebidas espirituosas españolas.
Para el retail, este dinamismo exterior también puede traducirse en nuevas oportunidades de surtido, especialmente en productos con valor de origen, storytelling y conexión con la marca España.
La transformación del sector no solo pasa por el producto, sino también por su posicionamiento. La innovación en formatos, la digitalización del etiquetado —con códigos QR— y el avance en sostenibilidad (con un 93% de reciclaje de residuos industriales) refuerzan su competitividad en un entorno cada vez más exigente.
En paralelo, el sector mantiene su compromiso con el consumo responsable, un factor que cada vez influye más en la percepción de las marcas por parte del consumidor.