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Este dato confirma el creciente peso del origen como factor decisivo en la compra de frutas y verduras, en un contexto en el que más de siete de cada diez consumidores tienen en cuenta la procedencia del producto. Además, el 66% estaría dispuesto a pagar más por frutas y hortalizas de producción local y de pequeños agricultores.
Para el retail, esta tendencia abre oportunidades claras en surtido, comunicación en punto de venta y estrategia de valor, especialmente en un entorno donde el consumidor demanda cada vez más transparencia. De hecho, el 66% de los compradores quiere saber cómo y dónde se han cultivado los productos que consume.
La sostenibilidad sigue ganando protagonismo en la categoría. El 96% de los consumidores compra frutas y hortalizas a granel y cuatro de cada diez lo hace con el objetivo de reducir envases.
Asimismo, más de la mitad valora que los productos sean de temporada y el 53% muestra preferencia por marcas comprometidas con prácticas sostenibles.
Este contexto refuerza la necesidad de que los distribuidores adapten sus propuestas comerciales hacia modelos más sostenibles, tanto en packaging como en comunicación. Por tanto, al crecer la demanda de información, se vien la oportunidad en etiquetado y storytelling.
Más allá del origen y la sostenibilidad, la conveniencia emerge como un vector clave para dinamizar la categoría. El 70% de los consumidores ya compra platos preparados a base de hortalizas, especialmente cuando combinan sabor casero, naturalidad y facilidad de preparación.
Y es que el tiempo sigue siendo una barrera: cerca de uno de cada cinco consumidores reconoce que no incrementa su consumo porque le resulta tedioso preparar estos productos. Para el retail, esto abre una vía de desarrollo clara en soluciones de IV y V gama, listas para consumir o cocinar, sin perder la percepción de frescura y calidad.
A pesar de la buena percepción del sector, el precio continúa condicionando la compra. El 71% de los consumidores afirma que presta más atención al precio que hace unos años y casi una cuarta parte considera que las frutas y hortalizas son caras.
Este factor explica que, aunque el consumidor valore el producto local, la salud y la sostenibilidad, estas variables no siempre se traduzcan en una mayor tasa de consumo.
El estudio también refleja una valoración positiva del sector agrícola: el 84% de los consumidores considera que es clave para la economía y el entorno rural, y el 80% destaca su papel en la alimentación saludable.
No obstante, el informe apunta a un reto claro: reforzar la conexión con el shopper y comunicar mejor los atributos diferenciales del producto, especialmente en origen, sostenibilidad y valor añadido.