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Concretamente, Inpost ha colocado cuatro nuevos lockers en la isla de Menorca, ampliando así una red que ya supera los 230 puntos entre Punto Pack y taquillas inteligentes en el archipiélago.
Hasta ahora, InPost ya operaba en Menorca con puntos de conveniencia, pero la llegada de lockers marca una evolución del modelo: más automatización, más disponibilidad y menos dependencia de horarios comerciales.
El objetivo es claro: ofrecer al consumidor una experiencia totalmente flexible, donde enviar, recoger o devolver paquetes se adapte a su rutina diaria. “Queremos acercar cada vez más nuestras soluciones logísticas a usuarios que buscan flexibilidad y comodidad”, explica Julio Suero, Head of Network Acquisition.
El despliegue en Menorca no es casual. Baleares representa un reto logístico por su geografía, pero también una oportunidad por el crecimiento del comercio electrónico y el volumen de visitantes.
En este contexto, los lockers ganan protagonismo como alternativa a la entrega domiciliaria, especialmente en zonas con alta rotación turística o dificultades de acceso. Además, los nuevos sistemas permiten operativas casi continuas gracias al acceso mediante código QR, lo que elimina las restricciones horarias clásicas.
El movimiento de InPost se enmarca en una tendencia clara: el auge de los modelos de entrega alternativos. Cada vez más consumidores valoran decidir cuándo y dónde recibir sus pedidos, especialmente en entornos urbanos y turísticos.
Con una red que ya supera los 13.000 puntos y más de 4.000 lockers en la península ibérica, la compañía sigue reforzando su posicionamiento frente a otros operadores logísticos tradicionales. Y lo hace con un enfoque que combina tecnología, capilaridad y sostenibilidad, tres factores clave para el futuro del sector.