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El trabajo de la empresa especializada Phenix se basa en actuar de forma coordinada y ofrecer soluciones de redistribución a retailers, empresas de la industria alimentaria, cadenas hoteleras, restauración y organizaciones sociales.
La reducción del desperdicio alimentario en España es una máxima para la Administración, empresas y consumidor final. A lo largo del último año, Phenix ha trabajado junto a retailers, industria alimentaria, cadenas hoteleras y tercer sector para dar una segunda vida a los excedentes y maximizar su impacto social y ambiental.
La actividad de Phenix, este año, ha permitido redistribuir el equivalente a más de 20.000 carritos de la compra llenos de productos alimentarios, una cantidad que se traduce en 650.000 raciones de comida destinadas a personas en situación de vulnerabilidad. En términos prácticos, este impacto permitiría alimentar a cerca de 600 personas durante un año completo, considerando tres comidas diarias por persona.
Más allá de las cifras, el trabajo de Phenix se basa en convertir los excedentes en oportunidades, actuando de forma coordinada con retailers, empresas de la industria alimentaria, cadenas hoteleras, restauración y organizaciones sociales. A través de soluciones de redistribución y de prevención del desperdicio, la compañía ayuda a sus clientes a gestionar de forma eficiente los excedentes, evitando que alimentos aptos para el consumo terminen en la basura.
Este modelo de colaboración ha permitido que, en 2025, se evite el desperdicio de 362 toneladas de alimentos, con un impacto ambiental positivo asociado: la reducción de 1.700 toneladas de emisiones de CO₂ y el ahorro de 1.200 metros cúbicos de agua, recursos que de otro modo se habrían desperdiciado innecesariamente.
Los resultados de 2025 se producen en un momento clave para el sector alimentario. La nueva Ley de desperdicio alimentario sitúa la prevención como primera prioridad, seguida de la donación y redistribución de excedentes, y obliga a las empresas a contar con planes específicos para prevenir las pérdidas y desperdicio alimentario, incorporando criterios de producción, compra y gestión racionales y basados en las necesidades concretas que impidan la generación de excedente.
En este escenario, Phenix se posiciona como un servicio práctico para ayudar a las organizaciones no solo a cumplir con la normativa actual, sino también a prepararse para los cambios que se intensificarán a partir de 2026, cuando los requisitos de control, reporting y corresponsabilidad serán aún más exigentes. La correcta gestión del excedente será clave para que España avance hacia un sistema alimentario más eficiente, sostenible y socialmente responsable.
“Reducir el desperdicio alimentario ya no es solo una cuestión de compromiso, sino de preparación, anticipación y de competitividad. Cada excedente bien gestionado es una oportunidad para generar impacto social, ambiental y económico positivo, de la mano de empresas y entidades que quieren hacer las cosas mejor”, señala María Muriano Puigdollers, directora de marketing en Phenix España.
La redistribución de alimentos realizada por Phenix durante 2025 ha sido posible gracias a un enfoque colaborativo, en el que empresas privadas y entidades sociales trabajan conjuntamente para garantizar que los alimentos recuperados lleguen a quienes más los necesitan.
Este modelo refuerza la dimensión social de la sostenibilidad y responde al espíritu de la nueva normativa, que impulsa una mayor implicación de todos los actores de la cadena alimentaria para reducir el desperdicio de forma estructural y duradera.