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Según explica Antonio Pita, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la gran diferencia de la embodied AI respecto a la robótica tradicional es que estos sistemas combinan inteligencia artificial con capacidades físicas para interactuar con el mundo real. El objetivo es que los robots no solo ejecuten órdenes programadas, sino que comprendan el entorno y reaccionen ante cambios inesperados.
Aunque la imagen de robots humanoides en los hogares sigue despertando expectación, los expertos consideran que su despliegue masivo llegará antes a las fábricas y centros logísticos. La razón es sencilla: estos entornos son más controlados y las tareas suelen ser repetitivas, lo que facilita la adopción de nuevas tecnologías.
Para el retail, esta evolución abre importantes oportunidades en ámbitos como la preparación de pedidos, la gestión de inventarios, la reposición automatizada o el movimiento de mercancías dentro de los centros de distribución. De hecho, Amazon ya superó el millón de robots desplegados en sus almacenes en 2025, donde sistemas automatizados operan en zonas específicamente diseñadas para optimizar la eficiencia logística.
La apuesta internacional por la IA encarnada se está acelerando. El informe World Robotics 2026 refleja que durante 2025 se instalaron más de 600.000 robots industriales en todo el mundo, un 11% más que el año anterior, superando por primera vez los cinco millones de unidades operativas. China concentró el 59% de las nuevas instalaciones, mientras que Estados Unidos adelantó a Japón como segundo mercado mundial.
La robótica de servicios también mantiene un fuerte crecimiento. Las ventas de robots profesionales aumentaron un 24% en 2025, impulsadas especialmente por aplicaciones relacionadas con el transporte y la logística, dos áreas estratégicas para la distribución moderna y el comercio omnicanal.
Además, diversas estimaciones del sector apuntan a que el mercado mundial de la IA encarnada podría multiplicar por más de cinco su tamaño entre 2025 y 2030.
La llegada de robots más autónomos y capaces de adaptarse a entornos cambiantes podría ayudar a resolver algunos de los principales desafíos del sector retail: la falta de mano de obra en determinadas tareas, la necesidad de mejorar la productividad logística y la creciente presión por reducir tiempos y costes de entrega.
Sin embargo, también surgen retos relevantes relacionados con la privacidad, la ciberseguridad y la formación de profesionales capaces de diseñar, supervisar y mantener estos sistemas. Antonio Pita advierte de que, a medida que los robots ganen autonomía, será fundamental definir qué decisiones pueden tomar por sí solos y cuáles deben permanecer bajo supervisión humana.
Aunque los hogares todavía tendrán que esperar para ver robots humanoides realizando tareas cotidianas complejas, el retail se perfila como uno de los sectores que más rápidamente podrá beneficiarse de la IA encarnada. La automatización inteligente de almacenes, dark stores y plataformas logísticas será previsiblemente la puerta de entrada de una tecnología que promete redefinir la relación entre inteligencia artificial y operaciones físicas.
Más allá de los chatbots y los asistentes virtuales, el futuro de la IA en retail parece tener cuerpo, sensores y capacidad de movimiento. Y ese futuro ya ha comenzado a llegar a los almacenes.