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La última edición del GfK NIM Euro Clima de Consumo, que analiza las expectativas para el segundo trimestre de 2026, confirma una caída generalizada de la confianza, con especial impacto en España en los indicadores de economía, disposición al gasto e inflación.
Según el estudio, marzo marca un punto de inflexión tras varios meses de cierta estabilidad. La escalada de tensiones internacionales, los problemas en el estrecho de Ormuz y la subida del precio del petróleo han generado un clima de desconfianza inmediata entre los hogares, tanto en nuestro país como en el conjunto de Europa.
Las expectativas económicas de los consumidores españoles cerraron marzo en -24 puntos, una cifra similar a la registrada en junio de 2025 y muy por debajo de la media histórica. Este deterioro se produce pese a los buenos datos macroeconómicos, lo que evidencia una desconexión entre la evolución de la economía y la percepción ciudadana.
En el ranking europeo, España se sitúa en la posición 14 de los 30 países analizados, por detrás de Alemania, pero por delante de grandes economías como Francia e Italia, donde el nivel de pesimismo es aún mayor.
El informe destaca que las previsiones sobre los ingresos de los hogares siguen siendo el único indicador en positivo en España, aunque con una clara pérdida de impulso. De un máximo de +6 puntos en febrero, el indicador cae hasta +1 punto en marzo, borrando casi toda la mejora acumulada.
Aun así, España se mantiene entre los países mejor posicionados en este apartado, muy por encima de la media de la UE, donde las expectativas ya se sitúan claramente en negativo.
La disposición al gasto de los consumidores españoles continúa estancada en terreno negativo. Tras una leve mejora en febrero, el indicador vuelve a retroceder en marzo hasta los -15 puntos, lo que confirma que los hogares no prevén reactivar el consumo en el corto plazo.
La previsión de un repunte de la inflación y la incertidumbre sobre la evolución de la economía están llevando a las familias a posponer decisiones de compra, una tendencia que preocupa especialmente al sector retail de cara al segundo trimestre.
Uno de los datos más relevantes del informe es el fuerte deterioro de las expectativas sobre los precios. En España, la preocupación por la inflación aumenta más de ocho puntos en apenas un mes, reflejando el impacto del encarecimiento del petróleo y las tensiones energéticas.
Esta inquietud no es exclusiva de nuestro país: en prácticamente toda Europa los consumidores anticipan una nueva subida de precios, lo que refuerza un escenario de cautela y contención del gasto. Como explica Antonieta Martín, responsable del estudio en España, el informe demuestra que una sola acción geopolítica puede modificar en cuestión de días las expectativas económicas de millones de personas, afectando a la percepción sobre la estabilidad financiera y la marcha del país.
Con este escenario, el sector se enfrenta a un consumidor más prudente, menos dispuesto a gastar y muy sensible al precio, en un contexto en el que la inflación vuelve a convertirse en el principal factor de preocupación.