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El auge del kéfir en España está transformando la categoría de lácteos fermentados, pero también empieza a sacar a la luz importantes carencias en información al consumidor. No obstante, el 80% de los productos disponibles en el mercado no menciona la presencia de levaduras, un componente esencial para definir un kéfir auténtico. Es la conclusión, de un encuentro en el que Boticaria García, Activia y Aenor han desgranado las claves para identificar un kéfir auténtico trasladando al consumidor la ciencia detrás de una categoría en pleno auge.
Este dato llega en un momento clave para el retail, ya que el kéfir ha pasado en pocos años de ser un producto nicho a convertirse en habitual en la cesta de la compra. Actualmente está presente en el 37% de los hogares españoles y registró un crecimiento del 71% en volumen en 2025, lo que lo sitúa como una de las categorías con mayor dinamismo dentro del lineal de refrigerados.
El crecimiento de la categoría viene acompañado de un mayor interés del consumidor por la salud digestiva y la microbiota, pero también de confusión. Especialistas del sector coinciden en que no todos los kéfires son iguales, especialmente cuando falta un elemento clave: las levaduras.
Tal y como se explicó durante el encuentro impulsado por Danone y Aenor, un kéfir auténtico debe proceder de una doble fermentación que combine bacterias y levaduras. Sin este segundo componente, el producto pierde parte de sus propiedades y no puede considerarse equivalente desde el punto de vista nutricional.
Para el retail, esta falta de claridad supone un reto: un consumidor cada vez más exigente, pero con dificultades para interpretar el etiquetado, en una categoría saturada de mensajes saludables.
En este contexto, las certificaciones independientes empiezan a posicionarse como herramienta clave de diferenciación. Activia Kéfir se presenta como el único producto en España certificado por AENOR que garantiza la presencia de levaduras, respaldando así su autenticidad.
Este tipo de sellos cobra especial relevancia en el punto de venta, donde la decisión de compra es rápida y el consumidor busca referencias claras que le ayuden a elegir. Desde AENOR defienden que estas certificaciones funcionan como un filtro objetivo en un entorno con exceso de información.
El interés por la microbiota —con más de 70.000 estudios científicos en la última década— está impulsando una evolución acelerada del surtido. Sin embargo, este crecimiento también exige mayor rigor en la comunicación y una adaptación del retail a un consumidor más informado pero también más crítico.
En este escenario, la batalla competitiva del kéfir ya no se juega solo en precio o innovación, sino en credibilidad, transparencia y evidencia científica.