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En 2026, las marcas no solo buscarán ser más visibles, sino hacerlo con más eficiencia operativa, coherencia omnicanal y cumplimiento de criterios de sostenibilidad, durabilidad y seguridad
El sector del branding visual aplicado al espacio físico entrará en una etapa de mayor madurez y exigencia, marcada por la profesionalización de los procesos y por un cambio claro en las prioridades de las marcas. Este año, la rotulación, señalética, iluminación o impresión digital dejarán de entenderse como elementos aislados para convertirse en piezas estratégicas en proyectos complejos, en los que durabilidad, eficiencia operativa y coherencia de marca pesarán tanto como el diseño. En este contexto, la sostenibilidad dejará de ser un valor añadido para convertirse en un requisito de entrada.
Serigrafic, como empresa especialista en integración de identidad visual, anticipa un año en el que la ventaja competitiva se medirá por la capacidad de ejecutar proyectos completos (del desarrollo técnico a la instalación) y de responder con agilidad a entornos cambiantes. “El reto ya no es elegir entre diseño o ejecución, es integrar ambas dimensiones con control, trazabilidad y calidad constante, incluso en proyectos multisede y con calendarios exigentes”, señala Roberto Palacín, director de Operaciones de Serigrafic.
La señalética y wayfinding avanzarán hacia soluciones más centradas en la experiencia de usuario, con integración entre soportes físicos y capas digitales. Desde SEGD subrayan la importancia de la accesibilidad y claridad informativa, impulsando estándares que obligan a repensar cómo se orienta a las personas en espacios comerciales, corporativos, de ocio... Esta evolución se traduce en proyectos donde la jerarquía de mensajes, la adaptación a distintos públicos y la actualización frecuente de contenidos son ya factores críticos.
En retail y restauración, la implementación de la identidad visual tenderá a modelos más phygital, coherentes entre el entorno digital y el espacio físico. “Estudios sobre ‘visual merchandising’ apuntan a una mayor demanda de empresas capaces de simplificar la gestión y reducir intermediarios. Esto da aún más importancia al desarrollo técnico previo y capacidad de ejecutar sin fricciones en obra, especialmente cuando los plazos son ajustados”, explican desde Serigrafic, compañía con más de 25 años de experiencia.
En cuanto a la iluminación decorativa, reforzará su papel como generadora de experiencia y bienestar. Análisis de tendencias destacan el auge de sistemas personalizables, eficientes y con control inteligente, así como enfoques centrados en el confort del usuario. Esto obligará a integrar diseño e ingeniería desde el inicio para garantizar, tanto el impacto visual como la viabilidad técnica y el mantenimiento a largo plazo.
Por su parte, en impresión digital y rotulación gráfica, la presión regulatoria y la conciencia medioambiental avanzan de la mano. Diferentes informes sectoriales coinciden en que la sostenibilidad es un criterio decisivo. A ello se le suma el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) de la Comisión Europea, que impulsa la durabilidad, reciclabilidad y eficiencia energética como principios básicos. El resultado es un mayor escrutinio sobre materiales, ciclos de vida y procesos de desmontaje y reutilización.
Finalmente, la gestión de proyectos se orientará hacia metodologías más industrializadas. La planificación por cargas, la coordinación estrecha entre producción e instalación y el control de calidad por hitos se consolidarán como prácticas habituales en trabajos a gran escala. En paralelo, los sistemas de gestión certificados adquieren un papel central como lenguaje común entre empresas, clientes y proveedores. La Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés) recuerda la relevancia de estándares como ISO 9001. Mientras, entidades certificadoras como LRQA apuntan a revisiones de las normas ISO 9001, 14001 y 45001 en el horizonte de 2026, lo que está acelerando los procesos de adaptación interna en muchas compañías.
En definitiva, 2026 se perfila como un año en el que el sector premiará a aquellos capaces de integrar diseño, técnica, producción e instalación con una visión estratégica, sostenible y orientada a la eficiencia. “La identidad visual dejará de ser solo una cuestión estética para consolidarse como un activo operativo y reputacional de primer orden”, añade el director de Operaciones de Serigrafic.