por Retail Actual 22 de octubre, 2026
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Antonio Romero

Secretario general de la Asociación SDDR para España

Comprar una bebida y devolver después su envase vacío en un punto habilitado será, en los próximos años, un gesto habitual en nuestro país. Es la base del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un modelo que ya funciona en numerosos países europeos y que supondrá un cambio en los hábitos de los consumidores. Su funcionamiento es sencillo. Al comprar una bebida incluida en el sistema, el consumidor abonará una pequeña cantidad económica adicional (depósito) al precio habitual, que recuperará íntegramente cuando devuelva el envase vacío (y en perfecto estado). No se trata de un impuesto ni de una subida del precio de la bebida, sino de una manera de garantizar una alta tasa de devolución de los envases y su posterior reciclaje.

¿Por qué ahora y por qué en España? La implantación del SDDR responde a la necesidad de seguir mejorando la recogida separada de envases y avanzar hacia los objetivos establecidos por la normativa europea, que fija para 2029 una recogida separada de al menos el 90 % de las botellas de plástico y las latas de bebidas de un solo uso. En este contexto, el SDDR se plantea como una herramienta complementaria a los sistemas actuales de recogida selectiva, con los que convivirá.

Un sistema a la medida de nuestra realidad

La implantación del SDDR supondrá un importante reto para todos los sectores implicados, tanto por el volumen de envases que deberá gestionar como por las características territoriales y comerciales de nuestro país. Cada año se ponen en el mercado unos 17.000 millones de envases de bebidas de un solo uso, equivalentes a unas 300.000 toneladas de PET y latas, que se comercializan a través de una red de cerca de 500.000 establecimientos entre alimentación y hostelería distribuidos en los más de 8.000 municipios de nuestro país, buena parte de ellos de pequeño tamaño, y que son consumidos por los cerca de 50 millones de habitantes de nuestro país junto a los más de 95 millones de turistas que nos visitan al año. Por su dimensión y complejidad, el sistema español será uno de los mayores de Europa.

Las primeras estimaciones apuntan a una red que podría superar los 60.000 puntos de retorno, con más de 20.000 máquinas de devolución automática que convivirán con la recogida manual. Sin embargo, no todos los establecimientos tendrán las mismas necesidades ni capacidades. Un hipermercado no es una tienda de proximidad, del mismo modo que una gran ciudad no presenta las mismas características que un municipio rural o una zona turística en temporada alta. El diseño del sistema deberá tener en cuenta estas diferencias y buscar un equilibrio entre la facilidad de uso para el consumidor, la cobertura territorial y la eficiencia económica y ambiental.

A esta red de devolución se sumará una infraestructura logística que deberá garantizar la recogida, el transporte y la clasificación de los envases para su posterior reciclaje. En su diseño, la experiencia de países que ya cuentan con un SDDR, como Portugal, será una referencia útil para aprovechar los aprendizajes de otros modelos y adaptarlos a las necesidades del sistema español.

Sistema SDDR con reglas comunes

Para que todo ello funcione, el sector en su conjunto necesita certidumbre. Un SDDR solo será eficaz si es universal, coordinado y homogéneo en todo el territorio, con unas mismas reglas para identificar los envases, cobrar y devolver el depósito, organizar la recogida y gestionar las compensaciones entre los distintos agentes. Las duplicidades o las incompatibilidades se traducirían en más costes, más complejidad operativa y más confusión para el consumidor, que necesita un sistema fácil de entender y de utilizar, viva donde viva y compre donde compre.

Un sistema de esta envergadura no se construye de un día para otro. Su puesta en marcha requiere completar previamente algunos pasos, como la adaptación de nuestra normativa nacional al Reglamento europeo o la definición de quién operará el sistema, y una preparación técnica, operativa y logística a la altura del reto.

El esfuerzo merece la pena. El SDDR permitirá recuperar en torno a 260.000 toneladas de material al año, con mayor calidad y trazabilidad, que podrán volver a incorporarse al mercado y cerrar el ciclo. La experiencia de otros países muestra, además, que estos sistemas contribuyen a reducir la presencia de envases en calles y espacios públicos y a reforzar la concienciación ciudadana sobre el cuidado del entorno.
Detrás de un gesto tan sencillo como devolver una botella o una lata hay un esfuerzo colectivo de planificación, inversión y coordinación. El verdadero desafío será conseguir que toda esa complejidad se traduzca en un sistema que funcione de manera sencilla y eficaz, y que devolver los envases acabe formando parte de los hábitos de los ciudadanos.

Antonio Romero

Secretario general de la Asociación SDDR para España

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