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El barquillo que Gonzalo Ríos y Purificación Cagigas empezaron a fabricar en los bajos de su casa de Bárcena de Cicero (Cantabria) en 1958 es hoy, décadas después, una de las elaboraciones más reconocidas entre profesionales de la hostelería, la repostería y la distribución gourmet en España.
La gama de Productos Gonzalo Ríos abarca barquillos artesanos, rollitos, tulipas, abanicos, obleas y galletas, todos elaborados sin aceites de palma ni grasas animales, lo que los hace aptos para consumidores veganos. La compañía cuenta además con referencias sin gluten, respondiendo a la creciente demanda de opciones con perfil nutricional diferenciado. La textura crujiente, el suave tostado y las notas avainilladas que caracterizan sus productos son el resultado de un proceso productivo cuidado en cada fase: selección de materias primas, cocción controlada y empaquetado diseñado para garantizar 18 meses de crujiente óptimo.
Este rigor técnico ha permitido una evolución hacia presentaciones cada vez más orientadas al canal gourmet. La línea premium de barquillos en varios formatos y diámetros, o los barquillos bañados en chocolate negro o blanco son hoy productos habituales en heladerías de autor, restaurantes y tiendas delicatessen que buscan el complemento perfecto para sus propuestas de postre, pero también para acompañar cafés o snacks de calidad.
"Nuestro objetivo es fabricar los mejores barquillos del mundo. Apostamos por productos que sean buenos para la salud, con ingredientes de altísima calidad", explica Purificación Ríos, presidenta de Gonzalo Ríos.
La red comercial de la empresa se ha ido estructurando con los años en torno a tres pilares: el canal horeca —heladerías, restaurantes y obradores de pastelería—, las tiendas especializadas y delicatessen, y los supermercados premium. En todos ellos, el posicionamiento es el mismo: producto artesanal con garantías de calidad, servicio cercano y capacidad de adaptación a las necesidades del cliente profesional.
La versatilidad de sus formatos, desde la cajita de seis unidades pensada para presentaciones de restaurante hasta los botes y envases retail, facilita la integración en muy distintos contextos de consumo. Más allá del clásico helado, la empresa trabaja activamente por posicionar sus barquillos como acompañante de café, en desayunos de hotel, en snacks de calidad o como base de postres de autor. Una visión de producto amplia que conecta directamente con las tendencias de consumo gourmet actuales.